VIOLENCIA DE GÉNERO: "COMBINA con tus vecinos una señal para pedir auxilio"

Noticias 17 de agosto de 2016 Por
ESPAÑA: La Policía reparte desde hoy a cada maltratada con riesgo evaluado un Plan de Autoprotección que aconseja cambiar cerraduras o rutas
VIOLENCIA DE GÉNERO
VIOLENCIA DE GÉNERO - AJUBEL

EL MUNDO- POR RAFAEL J. ALVÁREZ

Pacta con tus vecinos una señal que indique que estás en peligro. Haz cursos de defensa personal. Cambia tus números de teléfono y graba las llamadas de tu agresor. Instala cerraduras en las habitaciones de tu casa. Enseña en el trabajo la foto de tu maltratador. Cambia de rutas y no vayas sola a desayunar o a comer. Si él te ataca, ve a una habitación donde puedas encerrarte y llama a la Policía. Ten preparada una bolsa de emergencia con documentos, llaves, dinero, medicamentos y ropa. Acuerda con tus hijos una palabra o gesto clave para pedir ayuda... Si estás en riesgo, sal de casa o usa las ventanas para gritar y pedir auxilio.

Te lo dice la Policía.

Cada mujer que, a partir de hoy, denuncie una agresión machista deberá obtener la protección policial que le corresponda por su nivel valorado de riesgo, algo que ya ocurría. Y una novedad: un puñado de «medidas de autoprotección», la colección de consejos policiales que el documento oficial al que ha tenido acceso ELMUNDO llama «Plan de Seguridad personalizado con cada víctima».

La guía aparece en un anexo de la instrucción de la Secretaría de Estado de Seguridad que establece un nuevo protocolo para la valoración policial de nivel de riesgo en violencia de género y que entra en vigor hoy en toda España. Es decir, los cuestionarios novedosos que los agentes deberán completar para fijar en qué escalón de peligro están las mujeres que han acudido hasta ellos para denunciaragresiones, amenazas o insultos de sus maltratadores.

La orden del Ministerio del Interior sustituye a la que ha estado vigente desde 2008, y lo hace con preguntas e informaciones nuevas sobre la víctima y el agresor que los policías tendrán que ir interpretando y un plan de autodefensa para las mujeres, algo inédito y concreto, un chaleco de precauciones y trucos para estar preparada si explota la violencia.

«Instalar la app AlertCops (del Ministerio del Interior) en el móvil u otras aplicaciones equivalentes». Es una de las recomendaciones para todas las mujeres, desde las que son valoradas como riesgo «bajo» hasta las que aparecen en el sistema como de riesgo «extremo».

La nueva instrucción mantiene la tradicional división policial en riesgos «no apreciado», «bajo», «medio», «alto» y «extremo», categorías en las que, a 31 de julio de 2016, había en España 52.123 mujeres.

Son los datos del Sistema de Seguimiento Integral de los Casos de Violencia de Género (VioGen), que, junto a expertos de la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido el cuerpo gestante de los nuevos formularios y del plan de autoprotección.

Según la Instrucción, la valoración tendrá en cuenta los factores referidos a la violencia sufrida por la víctima, las relaciones mantenidas con el agresor, los antecedentes del maltratador y su entorno, las circunstancias familiares, sociales, económicas y laborales de la mujer y el hombre y una de las características propias y exclusivas de la violencia de género: la marcha atrás de la víctima: retirada de denuncias, reanudación de la convivencia o renuncia al estatuto de protección concedido.

Todo ese manojo de factores concreta el nivel de riesgo apreciado. Los policías cumplimentarán el formulario «cuando se haya recopilado información suficiente y contrastada» y tendrán que aprovechar la instrucción de las diligencias para «indagar en los factores con los distintos implicados», es decir, víctima, agresor, testigos, médicos... La instrucción de VioGen sugiere a los agentes que «no efectúen preguntas directas sobre dichos factores, para evitar realizar indicaciones que conlleven desviaciones o sesgos en las respuestas». «Este formulario será cumplimentado por los agentes policiales actuantes, en ningún caso por los implicados», afirma el documento.

Para el Plan de Autoprotección, los «implicados» son implicadas. Mujeres víctimas de violencia machista, como las más de 400.000 que han pasado por VioGen desde 2007 hasta hoy mismo. Mujeres que han sido clasificadas en función del riesgo que sufrían, algo que a veces se ha inyectado de crítica por el final de algunas víctimas que acabaron siendo asesinadas cuando tenían asignado un nivel de peligro bajo o no apreciado.

La instrucción que echa hoy a andar mantiene las medidas de protección policial que fijaba la anterior, ese mundo de vigilancias, llamadas de control o acompañamientos esporádicos a que obligaban los distintos niveles estimados de riesgo. La única novedad es que, ahora, al agresor de una mujer que sea calificada con riesgo bajo se le requerirá para que «entregue voluntariamente» las armas, si las tuviere. «Posteriormente, requerir orden a la autoridad judicial para la retirada del permiso de armas», obliga la instrucción a los policías.

Para las víctimas no hay órdenes, pero sí algo parecido a lo contrario de la pasividad. Una especie de «puedes hacer algo». Cerraduras, teléfono, ventanas, luces...

«Crear una lista de teléfonos de asistencia... Guardar los números de emergencia112, 091, 062 y 092 en el móvil vinculándolos a teclas de marcación automática y rápida». «Instalar la app AlertCoops». «Fomentar la realización de cursos de defensa personal». Son las medidas más básicas del Plan, las que, a 31 de julio, habrían recibido las 14.258 mujeres que tenían asignado un nivel «bajo» de riesgo. Hoy, aquí, como todas las que aparecen en esta historia, valen para cualquier mujer maltratada.

El último dato oficial dice que el último día de julio, 3.003 mujeres tenían un nivel de riesgo «medio». A quienes estén en su situación hoy, las distintas Policías del Estado que participan en VioGen (varias autonómicas y locales) les recomendarán desde llevar una fotocopia de las disposiciones judiciales de protección hastainformar al colegio de su situación.

Por ejemplo, siempre que el agresor haya abandonado el domicilio, se aconsejará a la mujer el cambio o refuerzo de cerraduras en la puerta de entrada y la instalación en otras habitaciones o ventanas. «Cuando esté en el hogar, dejar las llaves puestas por dentro. Colocar mirillas con buena visibilidad. Añadir luces adicionales en el exterior».

Una de las medidas contribuye a la socialización de esta violencia, tan estructural y poco doméstica: «Identificar a los vecinos de más confianza. Informarles de la situación y pedirles que llamen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad si advierten la presencia del agresor. Incluso acordar señales con ellos para avisar. Por ejemplo, si el teléfono suena dos veces, la cortina está cerrada o hay una luz encendida...».

También se recomendará a las víctimas cambiar sus números de teléfono y pedir a las compañías telefónicas que no sean incluidos en guías o listados públicos. «Tener siempre activa la geolocalización. Instalar aplicaciones de bloqueo o grabación de llamadas... Si se produce una amenaza, colgar y comunicarlo inmediatamente a las Fuerzas de Seguridad».

En redes sociales, restringir el acceso al perfil, elegir un nick en lugar de mostrar el auténtico nombre... Y en el trabajo, informar al jefe de la situación o «enseñar al personal de seguridad de la empresa, responsables de dirección y compañeros de confianza una foto reciente del agresor».

El riesgo «alto», 147 mujeres a comienzos de agosto, implica la vigilancia policial frecuente, el «control esporádico» de los movimientos del agresor o la insistencia a la víctima para que se traslade a un centro de acogida o al domicilio de un familiar. Pero las medidas de autoprotección son más amplias: «No utilizar las mismasrutas de traslado al centro de trabajo o de vuelta a casa. Procurar no ir sola a desayunar o comer. Pedir al personal de seguridad o compañeros de confianza que le acompañen en su coche. Procurar viajar compartiendo el trayecto».

El documento llega a hablar de la planificación y práctica de una «rutina de escape de emergencia»: «Salir del domicilio rápidamente. Si no se puede salir, confinarse en un lugar seguro, yendo con el móvil a una habitación segura donde pueda encerrarse y llamar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Hacer uso de las ventanas para gritar y solicitar auxilio, e incluso para escapar. Mantenerse alejada de las dependencias de la casa donde puedan existir objetos peligrosos (cocina, garaje...). Mantenerse lejos de baños, armarios o áreas pequeñas donde el agresor la pueda atrapar sin tener ningún salida. Y tener preparada una señal con los menores para que se confinen en un lugar seguro o salgan de la casa para pedir ayuda».

A las mujeres en nivel "alto" de riesgo, Interior les pide que tengan preparada una«bolsa de emergencia» por si hay que huir. Y «esconderla en un lugar seguro». El Plan llena esa bolsa de «documentos esenciales como pasaporte, tarjetas de seguro, contrato de arrendamiento o cartilla sanitaria, llaves de la casa, el coche y la oficina, dinero, tarjetas, medicamentos y prendas de vestir». Y «tener en todo momento un teléfono móvil accesible». A las que, como las nueve mujeres que hace 17 días estaban en riesgo «extremo», la autoprotección engloba todo el Plan más el «establecimiento de protección policial permanente».

El último peldaño del Plan está dedicado al aprendizaje de los menores. «Enseñarles a salir de la habitación cuando se produzca un acto violento o a ir a una habitación segura». Y «acordar una palabra o un gesto clave que la mujer pueda usar fácilmente para que sus hijos sepan cuándo tienen que pedir ayuda. Enseñar a los menores a pedir esa ayuda a vecinos o familiares».

El Plan sugiere que las mujeres hagan entender a los niños «que no deben utilizar un teléfono mientras les vea el agresor». Y «planificar una alternativa para cuando no puedan usar el teléfono: por ejemplo, enseñarles a realizar los gestos de ayuda que se hayan pactado con los vecinos para que ellos alerten a la Policía».

FUENTE: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/17/57b375aee2704ebe798b465f.html