COMUNICACIÓN NO SEXISTA

El Decálogo para una comunicación publicitaria no sexista surge en El Observatorio: un ámbito creado dentro del Círculo Uruguayo de la Publicidad que promueve y fomenta la reflexión, debate, acción y promoción de la igualdad de género.
COMUNICACIÓN NO SEXISTA
COMUNICACIÓN NO SEXISTA

FUENTE: COMUNICAR IGUALDAD

"Construir una industria libre de sexismo es una tarea y una responsabilidad colectiva": publicistas elaboraron decálogo de buenas prácticas para una comunicación no sexista.

El compendio de reflexiones y recomendaciones fue elaborado por el Observatorio de Género del Círculo Uruguayo de la Publicidad. Además, se invita a quienes tengan aportes o comentarios sobre el tema a compartirlos a través del mail [email protected]

El decálogo comienza llamando a tomar partido por una publicidad más responsable. "Que existan casos de sexismo en nuestra industria no significa que no podamos hacer algo para cambiarlo. Quizás no dependa de nosotros la decisión final, pero podemos incidir cotidianamente con pequeñas acciones. Del compromiso individual depende el cambio colectivo. Hagamos pública nuestra postura en favor de una publicidad sin sexismo. Que no nos intimide defender los derechos de todas las personas es parte de nuestro deber como profesionales y como seres humanos".

El segundo punto llama a aprender a identificar el sexismo en los mensajes. "Cuando prejuzgamos o adjudicamos roles y actitudes basándonos exclusivamente en el género de la otra persona, estamos siendo sexistas. Y aunque el sexismo esté incorporado a nuestra vida diaria, es una forma de discriminación. Si somos capaces de identificarlo y evitarlo, lograremos una comunicación que no excluya a las personas ni lesione sus derechos. Estos ejemplos de sexismo pueden ayudarte a identificarlo: 'las mujeres no entienden de tecnología', 'todas las niñas quieren ser princesas' 'todas las mujeres quieren ser madres', 'todos los niños quieren ser superhéroes', 'todos los hombres saben de mecánica' o 'los hombres no lloran'".

El tercer punto promueve eliminar el uso de la violencia de género como recurso creativo. "La descalificación es violencia, la cosificación es violencia. Y cualquier mensaje que muestre o sugiera sometimiento sexual o acoso, también es violenta. Como publicistas tenemos un rol clave en la construcción de respeto, tolerancia y en evitar toda acción que pueda promover la violencia".

En cuarto lugar, hay un llamado a no promover estereotipos de género. "Construir mensajes que refuercen los estereotipos tradicionales que asignan a la mujer al ámbito privado (cocina, limpiueza, cuidado de los hijos, compras) y al hombre al ámbito público (trabajo, vida social, deportes, política) reduce las oportunidades, las libertades y los derechos de las personas".

El quinto punto establece la necesidad de no alentar prejuicios en base al género. "Ni todos los hombres son valientes, agresivos, activos, graciosos, heterosexuales, rápidos, independientes, inteligentes y decididos ni todas las mujeres son pacíficas, cálidas, sumisas, dulces, responsables, serias, frágiles, sensibles e histéricas. Encasillar a alguien en una actitud únicamente por su género es prejuzgar y no admitir que existen tantas formas de ser como personas hay en el mundo".

En sexto lugar aparece el deseo de evitar perpetuar las relaciones tradicionales de poder y subordinación. "Mujeres y hombres tienen la misma capacidad de desempeñarse en cualquier cargo de decisión, por lo tanto, para construir una comunicación más igualitaria debemos evitar subordinar un género a otro, por ejemplo, representando a las mujeres siempre como secretarias y a los hombres siempre como jefes, o a la mujer tomando las decisiones de crianza y al hombre cometiendo errores 'tontos' en las tareas del hogar".

Representemos a las personas como sujetos, no como objetos, es el punto siete del decálogo. "Presentar a una persona o a su cuerpo como el premio que viene después de consumir el producto promocionado o recurrir a la imagen del cuerpo humano solamente para captar la atención es una de las formas de publicidad sexista más extendidas. Las personas son sujetos, no objetos que puedan transformarse en propiedad de nadie, por lo tanto, no pueden ser o sugerirse como parte de una transacción comercial".

El octavo punto llama a intentar utilizar formas de expresión que no excluyan a ningún género. "Podemos ser creativos y redactar de forma tal de excluir a la menor cantidad de personas posibles, eligiendo formas de expresión más amplias, por ejemplo, 'humanidad' en lugar de 'el hombre' o 'estudiante' en lugar de 'alumno' y 'alumna'", destaca.

El penúltimo ítem del decálogo sugiere promover modelos alcanzables. "Si alentamos en nuestras campañas la imagen de un hombre que es valorado solo por su habilidad para el dinero, los deportes y la conquista sexual heterosexual, o un modelo de mujer que hace más de lo humanamente posible y cumple con estándares de belleza irreales no estaremos reflejando la diversidad de deseos y voluntades que tienen las múltiples personas que componen nuestra sociedad".

Finalmente, el último punto llama a difundir y contagiar las buenas prácticas. "Construir una industria libre de sexismo es una tarea y una responsabilidad colectiva. Para lograrlo, necesitamos comunicar, contagiar y promover buenas prácticas en nuestros hogares y lugares de trabajo", señala un fragmento de este inciso.

Decálogo completo:

 Decálogo buenas prácticas comunicación publicitaria by Montevideo Portal

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