SOLTAR

SOCIEDAD 23 de octubre de 2017 Por
Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba, y en las sacudidas que buscan despertarnos, nos empoderamos y salimos fortalecidas o nos dejamos arrastrar en la vorágine de culpas y circunstancias que están más allá de nuestras posibilidades.
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SOLTAR - GETTY IMAGES

“Bastaría con ir soltando lastre. Con irse desnudando de las capas superfluas. Fuera la dictadura de #HacerLoQueSeDebe. Adiós a la #Ambición esclavizante y a la inseguridad torturadora (estas dos son pareja). Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte.

Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba, y en las sacudidas que buscan despertarnos, nos empoderamos y salimos fortalecidas o nos dejamos arrastrar en la vorágine de culpas y circunstancias que están más allá de nuestras posibilidades.

El concepto soltar, De acuerdo a la definición de la Real Academia Española es "Dar salida a lo que estaba detenido o confinado". Tiene raíces budistas, acuñado por distintas corrientes filosóficas, espirituales y psicológicas y sirve para ejemplificar un modo de pensar que implica dejar de lado todo lo que incomoda o causa sufrimiento: desde objetos hasta hábitos, situaciones y personas.

  • ¿Qué hago? ¿Qué hice? ¿Qué voy a hacer?

Lo conjugamos en distintos tiempos verbales, pero las respuestas a nuestros desvelos necesitan de un proceso en que podamos reencontrarnos, amarnos, escucharnos, sentirnos, llorarnos, abrazarnos y empoderarnos para poder seguir. Aprendemos de la experiencia, curamos las heridas y en amor, seguimos adelante con la energía para soltar lo que ya no nos representa.

Una leyenda dice que dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. 

El otro monje estaba furioso. 

No dijo nada pero hervía por dentro. 

Eso estaba prohibido. 

Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. 

Recorrieron varias leguas. 

Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 

-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido. 

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 

El otro monje se rió y luego dijo: 

-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás.

Tú todavía la estás cargando... 

 El psiquiatra Jorge Rovner, director del centro de Psicoterapia Zen y autor del libro Saber soltar, vivir feliz sostiene que en esta sociedad dejar ir se ha vuelto una necesidad. “Es un camino de ida. El camino del aprender a soltar puede llevar tiempo. El camino de aprender a soltar no es parcial, sino completo y radical. Una vez en el camino de soltar, no necesariamente seremos bien entendidos por las mentes de los demás y por nuestra propia mente condicionada. Hemos sido entrenados en el apego, en la posesión. El budismo establece, por un lado, la impermanencia de las cosas. Todo cambia, si no aprendemos a soltar eso nos va a soltar a nosotros; y por otro lado que uno es portador de algo, no su poseedor. Cuando comprendemos estos dos principios, soltar es más fácil".

Por otra parte, la escritora y psicóloga chilena Pilar Sordo plantea: "Las mujeres están diseñadas para retener y los hombres están diseñados para soltar.

Virginia Gawel, psicóloga y directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires: "Para soltar hay que practicar el desapego apasionado. Cuando se ama desapegadamente, lo hacés sabiendo que esa persona, mascota u objeto no es tuyo, no lo poseés. Desapegarse es un modo de mirar la vida, de estar atento a soltar hábitos, situaciones y hasta expectativas que no son buenas. Soltar no significa no tomar nada de la vida, sino elegir sólo lo que es bueno para nosotros y desarrollar pequeños hábitos de felicidad".

Dejar ir no significa que olvidemos las marcas que nos atraviesan pero si cultivar una actitud resiliente, esa capacidad que nos permite atravesar dificultades y volvernos más íntegros y permitirnos respirar profundo para intentar recuperar nuestras fuerzas.

La práctica frecuente de Mindfulness es una herramienta que permite serenar la mente y calmar el corazón. La meditación guiada se ha practicado desde los tiempos del Buda. Puedes practicar el siguiente ejercicio estando sentado o caminando. En la meditación sentada, es importante estar cómodo y que tu columna esté derecha y relajada. Puedes sentarte en un cojín con tus piernas cruzadas o en una silla con los pies en contacto con el piso. Con la primera inspiración, pronuncia silenciosamente y para tí mismo la primera línea de la meditación de más abajo, y en la exhalación pronuncia la segunda línea. En las respiraciones siguientes, puedes utilizar simplemente las palabras entre paréntesis.

Al inspirar, sé que estoy inspirando.
Al espirar, sé que estoy expirando.

(Inspiro. Espiro.)

Al inspirar, mi respiración se hace profunda.
Al espirar, mi respiración se hace lenta.

(Profunda. Lenta.)

Al inspirar, estoy consciente de mi cuerpo.
Al espirar, calmo mi cuerpo
.
(Consciente del cuerpo. Calma.)

Al inspirar, sonrío.
Al espirar, suelto.
(Sonrío. Suelto.)

Al inspirar, habito el momento presente.
Al espirar, disfruto el momento presente.
(Momento presente. Disfruto.)

Pertenece a Thich Nhat Hanh,  monje budista vietnamita, autor, y activista por la paz. Vive en Plum Village, un centro de meditación en el sur de Francia. Este texto es un extracto de “Silence: The Power of Quiet in a World Full of Noise”.

No existen fórmulas mágicas, y cada experiencia es intransferible pero aprender a soltar nos permite cerrar con lo que ya no es parte de nuestra historia.

Adriana Harguindeguy

Periodista - Mediadora- Miembro RIPVG.

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