PERIODISMO FEMINISTA

"DÍA LATINOAMERICANO DE LA IMAGEN DE LAS MUJERES EN LOS MEDIOS"

SOCIEDAD 16 de septiembre de 2016 Por
Reportaje de la periodista Loreley Flores a Cyntia Ottaviano, Defensora del Público.
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CYNTIA OTTAVIANO, Defensora del Público

Por Loreley Flores.

“Viva María” es un programa de radio que se emite desde el 14 de septiembre de 1981 en la radio pública de Brasil y que fue censurado por el gobierno democrático de Fernando Collor de Mello, en mayo de 1990. En noviembre de ese mismo año, se realizó en San Bernardo el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, y allí decidió crearse, en honor al recorrido del programa en materia de derechos, el Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación.

El programa luego volvió al aire y sigue estándolo actualmente, con más de 30 años de trayectoria en la lucha de las mujeres brasileñas por sus derechos.

En Argentina, según el monitoreo “Prácticas y discursos discriminatorios en la TV-2015”, realizado por el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, la violencia contra las mujeres es el eje de discriminación más frecuente durante la semana monitoreada, abarcando el 55,5% de los registros. En los medios de comunicación, el patriarcado se concreta en una utilización de la imagen de la mujer que es violenta y cargada de prejuicios y estereotipos, así como un manejo inadecuado del lenguaje. Además, esta concepción patriarcal está insertada en el imaginario social de quienes producen, deciden, regulan y difunden los mensajes.

En el marco del Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación, Sin Cerco dialogó con la defensora del público, Cynthia Ottaviano, sobre las representaciones que se hacen de las mujeres en los medios de comunicación, qué lugares ocupamos en ellos, cómo y cuándo nos nombran, cuándo nos callan y si tenemos la posibilidad de nombrarnos a nosotras mismas.

—Muchas mujeres venimos luchando hace tiempo por salirnos de los moldes que se crean específicamente para nosotras. ¿Qué representaciones se están haciendo actualmente en los medios de comunicación?

—Podemos tener una mirada en el sentido de ver que han aumentado las lecturas críticas con respecto a las coberturas de femicidios. Hace unos 20 años, se lo simplificaba y banalizaba a la figura que se conocía como “crimen pasional”; sin embargo hoy, cuando se hacen coberturas que son revictimizantes o cuando se vuelve a culpabilizar a las mujeres que han sido víctimas de femicidio, aparecen críticas en algunos lugares. Es decir, ha habido un pequeño avance al lograr distintas miradas que interpelen a aquellas que nos reducían a objetos. Las representaciones y la construcciones de subjetividades siguen siendo más que insuficientes porque se sigue hipersexualizando a las mujeres, se las sigue reduciendo a un objeto y también -quiero tener una mirada crítica al respecto- ha emergido únicamente el género para hacer coberturas de femicidios. Las mujeres no somos solamente un cuerpo a ser asesinado, sino que somos sujetos plenos de derecho y en ese sentido quiero reflexionar en este día; en la disociación que hay, de cómo está escindida la lucha histórica de las mujeres por la igualdad, de los medios de comunicación. Es decir, a la hora de analizar cuáles fueron las noticias de los noticieros de la televisión abierta, en principio hay que reconocer que hay un tópico: son muy pocas la noticias vinculadas con género y, cuando hay que hacer un análisis cualitativo y no cuantitativo, la cobertura se reduce a femicidios.

—¿Qué pensás acerca de los lugares que ocupamos las mujeres en los medios? ¿Cómo podemos traccionar un cambio para convertirlos en aliados?

—Ha habido una evolución en cuanto a cómo hacer una cobertura, de todas maneras hay que seguir insistiendo para que no se considere al femicidio como un hecho policial ni aislado. Para que podamos comprender que forma parte de una problemática que es histórica, que es social, que es cultural; que se entrama en un patriarcado que es completamente desigual. Sigue habiendo lógicas de producción -sobre todo en los medios masivos- que son racistas, clasistas, que son mercantilistas y, como consecuencia, tenemos entonces imágenes de mujeres reducidas a un objeto absolutamente.

Hay que reflexionar también en la necesidad de ir expresando la propia interculturalidad que atraviesa a las mujeres y que hace necesario que nos preguntemos dónde están nuestras mujeres campesinas, por ejemplo. Estas mujeres no están representadas en los medios de comunicación, ni siquiera pueden decirse a sí mismas; hay un doble silenciamiento. No hay construcciones de subjetividades que las representen ni pueden dejar de ser mediadas, no son consultadas como fuente de opinión.

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— ¿Cómo podemos lograr la federalización de la comunicación?

—Así como convocamos a mirar la realidad con anteojos de género, agregaría para tener toda la diversidad, también tener anteojos federales e interculturales. Es decir, que cuando nos planteamos en los medios hablar sobre los aumentos de precios, modifiquemos nuestras agendas y busquemos mujeres economistas a las que podamos consultar.

Es un ejercicio muy interesante para periodistas o para quienes trabajan en los medios de comunicación: replantear las agendas y actualizarlas porque si no, parecen del siglo pasado, en donde solo hay varones a la hora de buscar fuentes de opinión; y las mujeres hemos logrado tener voz en todos los campos y disciplinas de la línea social, cultural, política del país; de manera que es muy importante que se busquen otras fuentes. No son necesarios recursos económicos, sino recursos humanos, pensamiento lateral e inclusivo.

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—¿De qué manera se puede contribuir desde los medios de comunicación a tener una sociedad más igualitaria?

—Una forma de contribuir es modificando las agendas, poniendo en tensión estos criterios periodísticos históricos, poniendo en tensión las jerarquizaciones; entendiendo que hay que visibilizar las distintas luchas que vienen llevando adelante los movimientos organizados de mujeres y que es fundamental hacerlo porque así se construye democracia. Una forma de profundizar la democracia es buscando erradicar las distintas violencias, entre ellas las violencias contra las mujeres. Es necesario en este día, reflexionar en torno del concepto de que no hay una violencia única contra las mujeres, son múltiples las violencias que nos atraviesan. Son violencias, con “s”, no solo son físicas, sino que también son psicológicas, económicas, culturales, por eso es necesario poner en blanco sobre negro para entender que una sociedad más igualitaria se construyen entre todas y todos.

—El género no sería entonces una cuestión de mujeres únicamente.

—El género no es una cuestión de mujeres. La lucha por la igualdad se hace por todos los géneros, por eso es importante conocer todas las problemáticas. Desde la Defensoría del Público, hemos notado el valor que tiene difundir los derechos para promover su ejercicio. Poder concientizar en torno de las problemáticas o las evidencias de cómo emerge el patriarcado en nuestra vida cotidiana ha contribuido por lo menos a comenzar a pensar en una nueva comunicación que esencialmente la vemos en los medios que son comunitarios, alternativos, populares. Todavía hay mucho trabajo por hacer en los medios comerciales y masivos.

—En relación a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, se han derogado algunos artículos ¿cómo nos afecta esto?

—En principio es necesario reconocer que estamos en un momento de regresión absoluta en materia de derechos humanos y sobre todo en el derecho humano a la comunicación. Si bien, el artículo 3 inciso m, el 70 y el 71, que hablan sobre promover la igualdad entre varones y mujeres y evitar los tratos discriminatorios, y el 19 y el 20 que crean la Defensoría del Público y la forma de elección del defensor o a la defensora, no han sido derogados a través de decretos de necesidad y urgencia; la realidad es que se derogaron otros artículos que lo que hacen es promover una comunicación concentrada. Además, quitan representatividad en la autoridades de aplicación de esta ley y se ha gubernamentalizado ese ejercicio, y eso trae un perjuicio para las representaciones.

—¿Qué tipo de perjuicio?

—Al aumentar la concentración comunicacional se unifican las líneas editoriales. La concentración de una matriz económica generó una matriz simbólica que es discriminatoria de los géneros, que es estigmatizante del colectivo LGTTBIQ -lesbianas, gays, transexuales, transgéneros, bisexuales, intersex y queers- que también es criminalizador, que es profundamente cosificante de las mujeres y que, muchas veces, reproducen las violencias que mencionábamos antes. Además, al no considerar al cable como un servicio y considerarlo parte de las telecomunicaciones, perjudica a la producción local. Es absolutamente fundamental promover la producción local, los esfuerzos habían sido insuficientes, pero habíamos comenzado a recorrer un camino donde se expresaran las distintas interculturalidades, las cosmovisiones a las que hacíamos referencia, porque nuestro país es múltiple y es diverso y requiere esas expresiones en las distintas geografías e historicidades que hay en la Argentina. Se han modificado otros artículos que nos terminan perjudicando en cuanto a la necesidad de representaciones plurales y diversas, porque lo que se está promoviendo es una comunicación que sea cada vez más concentrada.

—Han comenzado las audiencias para trabajar en una nueva ley de servicios de comunicación audiovisual. ¿Qué creés que es imprescindible que aparezca en ella pensando en una comunicación que se ejerza no solo desde la perspectiva de género, sino desde una perspectiva en derechos humanos?

—Allí también hay una trampa, poniendo un horizonte que no se sabe cuando se va a poder llegar en cuanto una nueva legislación, porque mientras tanto lo que se consideró transitorio es permanente. En nombre de construir una nueva legislación que profundizara los derechos, porque los derechos humanos no pueden ser regresivos, nos terminaron dejando inmersos en una nueva colonización que es absolutamente regresiva. La realidad también puede ser vista como una oportunidad convergente, pero mientras tanto tenemos un escenario de regresión.

En el marco de esa legislación, si fuera realmente para profundizar los derechos, creo que debería haber una lectura profunda con respecto a la integración de los géneros. En el artículo 3 inciso m, está el eje puesto en los hombres y las mujeres, en crear mensajes que sean igualitarios y justamente habla de que no sean estereotipados con las mujeres. Yo me sigo preguntando dónde está el colectivo trans o porqué un chico trans o una chica trans no pueden conducir un noticiero. Cuáles son los techos de cristal, de manera que no se puede acceder a tener las mismas posibilidades. Un relevamiento de la Defensoría deja en evidencia que las mujeres hemos sido silenciadas en la producción de conocimiento especializado porque la mayoría de los columnistas son varones, con excepción de espectáculos, el resto de las temáticas parecen estar solamente asociadas la posibilidad de estar ejercida por un varón. Pero no quiero hacer una lectura del género sin “s”, quiero volver a poner una “s” allí, porque es necesario que tengamos todas y todos, y aquí surge la posibilidad de decir “todxs”, o todas las personas -como me gusta decir a mí- podamos tener acceso a la información, podamos producir sentido y podamos, entonces, dejar de ser mediados. La comunicación es un campo de disputas permanente: quiénes construyen sentido, qué sentido construyen y cuándo lo hacen; son los ejes que van signando si estamos en un escenario de comunicación concentrada que conspira contra la democracia o si estamos en un camino de profundización.

Este día es fundamental para poder reflexionar en torno de las inclusiones que tenemos que seguir haciendo en materia legislativa y después en la conquista de la vivencia cotidiana, porque de nada sirve la letra de molde si no la podemos vivir y disfrutar a cada momento. Creo que es necesario, con mucha claridad que haya menciones específicas para poder promover el acceso igualitario a los medios de comunicación sin que las identidades de género y sin que las orientaciones sexuales sean una barrera para poder acceder.

Foto e infografía: Defensoría del Público.

NOTA COMPLETA: AGENCIA SIN CERCO

Adriana Harguindeguy

Periodista, Mediadora, Diplomada en ComPol+Género, Miembro de #MujeresLideresAmerica, RIPVG, #NoSinMujeres Feminista

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