LA GRATITUD MARCA LA DIFERENCIA

Vivir Mejor 24 de agosto de 2016 Por
La gratitud es más que un sentimiento. Es actitud, consciencia, reconocimiento, aprecio. Es una virtud.
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LA GRATITUD MARCA LA DIFERENCIA

POR DANIELA A. SEGOVIA - PSICOLOGA SOCIAL - TEC.SUPERIOR EN MINORIDAD Y FAMILIA - MEDIADORA

¿Cómo se define la Gratitud?

 La palabra proviene del latín gratia (favor) y degratus (grato).

La gratitud es más que un sentimiento. Es actitud, consciencia, reconocimiento, aprecio. Es una virtud. El filósofo Martin Heidegger decía “Denken ist Danken” (pensar es agradecer).

Emmons nos cuenta que gracia, gratis y gratitud van juntos. La gracia es un término teológico, entregado inmerecidamente (gratis) que se debe agradecer (gratitud). La gratitud es clave para la felicidad, que correlaciona con mayor productividad, calidad del trabajo, mejores relaciones sociales, más energía, actividad, fluidez, mejor sistema inmunológico, menor stress, etc.

En su investigación, Robert Emmons cita a Cicerón (“la gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás”), a Séneca (“la  ingratitud es abominable”), a David Hume (“De todos los crímenes que las criaturas humanas son capaces de cometer, el más horrible y poco natural es la ingratitud”) y a Kant (“la ingratitud… es la esencia de la vileza”). Sin  embargo, el autor reconoce que es difícil tratar el asunto de la ingratitud sin caer en el sentimentalismo o en la sermonización.

“La vida es el primer regalo, el amor el segundo y el entendimiento el tercero”, escribió la poeta Marge Piercy. “Todos los bienes se ven mejor cuando se ven como regalos”, apuntó el prolífico Chesterton.
 La gratitud no sólo es imprescindible en los buenos momentos. Es aún más necesaria ante las dificultades. La psicóloga Barbara Fredrickson, de la Universidad de Michigan, analizó las emociones antes y después del 11-S. Sobre 20 emociones (positivas y negativas), la gratitud fue la 2ª más experimentada, sólo superada por la compasión. Aquellos con mayores niveles de emociones positivas tuvieron mayor resiliencia (el 72% sufrieron de síntomas de depresión clínicamente significativos). La gratitud y otras emociones positivas tuvieron un enorme efecto protector.
Dan McAdams, de la Universidad Northwestern, que junto a Henry Murray, Robert White, Eric Ericsson, David McClelland, Silvan Tomkins y otros se ha dedicado a la “personología (estudio de la persona en su contexto biográfico y cultural). Identifica “secuencias de redención” en la trayectoria vital de cada uno. En ellas hay sentimientos de gratitud y apreciación. Elie Wiesel, superviviente del holocausto, tiene escrito que “nadie es tan capaz de agradecer como quien ha emergido del reino de la noche”. Y añade: “este simple proceso tiene el poder de transformar tu vida. (…) Tu libertad comienza dando gracias por las pequeñas cosas –ganando coraje y fuerza para alcanzar las grandes”.

¿Cómo practicar la gratitud?

El profesor Emmons sigue las etapas del modelo de cambio de James Prochaska (Universidad de Rhode Island), coherente con el modelo eurotalent de coaching:

 Del pensamiento a la acción.

El Top Ten de la gratitud es el siguiente:

  1. Mantén un cuaderno de gratitud, con los momentos inspiradores que la merecen.
    2. Recuerda lo malo.
    3. Pregúntate tres cuestiones: lo que he recibido, lo que he dado y las dificultades que he causado.
    4. Aprende oraciones de gratitud.
    5. Atiende a tus sentidos.
    6. Utiliza recordatorios visuales.
    7. Haz pronunciamientos públicos de gratitud.
    8. Analiza tu lenguaje (“el lenguaje determina la naturaleza y el contenido del pensamiento”, nos enseñó el lingüista Benjamin Lee Whorf en los años 30 del siglo pasado).
    9. Utiliza expresiones faciales de gratitud.
    10. Sé creativo (piensa “fuera de la caja”): agradece a quienes te dañan.

    “Como conclusión podemos decir que lo importante de la Gratitud es que no solo ayuda a los individuos sino a la sociedad en general. La gratitud es una virtud cívica”, opina Emmons. La vida anímica del individuo el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo". El otro social siempre está presente en el horizonte de toda experiencia humana.

Pichón Riviere parte de una aseveración radical: "El sujeto no es solo un sujeto relacionado, es un sujeto producido. No hay nada en él que no sea la resultante de la interacción entre individuos, grupos y clases". Ello significa que no hay nada en el sujeto que no implique la presencia de otro social, culturizado.

El vínculo es el que intermedia y permite la inserción del sujeto al campo simbólico de la sociedad. El vínculo es una estructura bifronte posee una cara interna y otra externa. La subjetividad es entendida por E. Pichón Riviere como una "verdadera selva de vínculos".

“Las personas agradecidas tienden a estar satisfechas con lo que  tienen y por eso son menos susceptibles a emociones como la  decepción, el arrepentimiento y la frustración”, opina Roberts quien también añade que al ser más felices estas personas son más amables así se logra  mantener una interacción saludable en la selva de vínculos.

Roberts señala que” se podría argumentar que la justicia de la gratitud es algo metafísico–una armonía entre la naturaleza humana y la naturaleza del universo–ya que dependemos de otros seres humanos  y de Dios para recibir buenas cosas”.

La Gratitud hará la Diferencia que marca la Diferencia,  conducirá a tu Mente a lo largo de los caminos por los que las cosas vienen; lo mantendrá en una armonía cercana con el pensamiento creativo y le impedirá caer en el pensamiento competitivo o negativo.