Cuando se piensa con la entrepierna

Derechos Humanos 14 de julio de 2016 Por
Algo grave pasa en una sociedad cuando un ayuntamiento tiene que recordar a quienes participan en las fiestas que divertirse no es sinónimo de tocar las tetas a una chica y, muchísimo menos, violarla...
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PROTESTA POR AGRESIONES SEXUALES

EL MUNDO POR VICENTE LOZANO - No es una exageración. Así ha ocurrido este año en Pamplona, en San Fermín. Por ejemplo: debajo de las señales de carretera que anuncian que te acercas a la ciudad, las autoridades recuerdan en vasco y en castellano: 'Pamplona no tolera las agresiones sexistas', con el escudo de la villa junto a la leyenda. Es parte de una acertada campaña de colectivos de mujeres.

El resultado de esta buena iniciativa ha sido el que conocemos: más denuncias de asaltos sexuales que nunca, dieciséis detenidos y, al menos en los medios de comunicación, muchas menos imágenes de magreos a mujeres que otros años.

Bien está. Pero creo que compensa preguntarse por qué ocurren estos comportamientos, aunque no sean generalizados. Qué es lo que lleva a cinco, iba a decir animales pero ni llegan a eso, seres de ochenta kilos cada uno a agarrar a una chica de 19 años, meterla en un portal y violarla mientras graban su cobarde acción. Son seres sexualmente atrofiados que sólo piensan con la entrepierna, en Pamplona, borrachos, y en sus casas cuando están serenos.

El fenómeno no es de aquí. Recuerden los asaltos a chicas durante la pasada Navidad en algunas ciudades de Alemania -de los que alguien quiso culpar a los refugiados y luego la Policía demostró que fueron obra sobre todo de alemanes-. Y en los campus de algunas universidades estadounidenses hay verdaderos problemas sociales y policiales para detener las agresiones sexuales. Pongo estos ejemplos porque se dan entre jóvenes educados en democracia, con una cierta formación y, por consiguiente, se supone que concienciados con la igualdad de sexos y los derechos individuales de las personas. Choca que en sociedades libres y abiertas algunos ciudadanos se olviden de lo más elemental.

La violencia sexual -dentro o fuera de la pareja- es una lacra que la sociedad no consigue extirpar. Y después de os constantes esfuerzos que se realizan desde los organismos públicos e instituciones privadas da la impresión de que siempre estamos en el mismo sitio: ni bajan las agresiones sexuales ni desciende la violencia de género.

A lo mejor soy un ingenuo, pero creo que no avanzaremos en esto mientras no analicemos el papel que se reserva a la mujer en distintos ámbitos sociales y empresariales. En este sentido, creo que sería bueno el aumento de la presencia femenina en puestos de responsabilidad en sectores de influencia social, de forma que se profundice en la igualdad real de todos.

Un ejemplo que puede parecer banal. Si una mujer estuviera al frente de la Fórmula 1 se preguntaría por qué no hay chicos-florero con sombrillas para quitar el sol a los pilotos y esa función la realizan jovencitas monas y ligeras de ropa. Sólo hay que analizar el papel que se reserva a las mujeres con respecto a los hombres en la publicidad, en las series, en la música, en el cine... y darse cuenta de que todavía queda mucho por hacer en esta sociedad occidental para llegar a una cierta igualdad. Afortunadamente ya hay avances en este sentido.

Ojo. En ningún caso digo que unas tetas lleven directamente a una agresión sexual. Por supuesto que no... si piensas con algo que esté por encima de la entrepierna . Pero si desde todos los ámbitos luchamos por tratarnos con el respeto que merece la dignidad de cada uno, tengamos el sexo que tengamos, seguro que damos pasitos en la buena dirección.

Fuente: EL MUNDO

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