La representación de la mujer en el estado, una sensibilidad especial

MIENTRAS EL SENADO DISCUTE LA AMPLIACIÓN DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN Y LA NECESIDAD DE MAYOR REPRESENTACIÓN FEMENINA, GUSTAVO SIBILLA OPINA SOBRE EL ROL DE LA MUJER EN EL ESTADO ARGENTINO.
ONU-celebra-que-Gobierno-de-la-República-incluya-igualdad
BRECHA DE GÉNERO EN LA CONDUCCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO NACIONAL

TÉLAM- Por Gustavo Sibilla (*)

A nivel internacional, la participación política de las mujeres trae beneficios tangibles para las democracias, incluyendo una mayor receptividad a las necesidades ciudadanas, mejor diálogo institucional entre partidos, una sensibilidad especial hacia las minorías y una paz más sustentable.

Un reporte del Banco Mundial de 2012 confirmó que cuando las mujeres son marginadas del mercado laboral, excluidas de roles gerenciales o incapacitadas de ejercer ciertas ocupaciones, el PBI de un país puede caer hasta un dos por ciento.

En Argentina la participación de la mujer en el capital humano del Estado Nacional está en equilibrio con su representatividad demográfica. El sexo femenino representa cerca del 50% de la fuerza de trabajo de la Administración Pública Nacional, excluyendo a las Fuerzas Armadas, Policiales y de Seguridad.

Sin embargo, según surge del GPS del Estado - proyecto conjunto de ASAP y CIPPEC- la participación de las mujeres en la "conducción política" del Poder Ejecutivo Nacional está representada en un 56% (con un 22% del total), fenómeno que se verifica tanto en diciembre de 2011 como en diciembre de 2015, es decir, en los inicios de los dos últimos mandatos presidenciales.

En 2011, los cargos políticos -ministerios, secretarías y subsecretarías- ocupados por mujeres sumaban 54 sobre un total de 244. En 2015 ese número creció a 66 pero también lo hizo el universo de cargos políticos, llegando a 300.

Adicionalmente, con el Gobierno del presidente Mauricio Macri el gabinete ministerial profundizó su masculinización, dado que, si bien se mantuvo el número absoluto de tres ministras, lo hizo sobre un gabinete ampliado (16 en 2011 y 21 en 2015).

La cantidad de secretarias de Estado subió en términos absolutos (nueve sobre 70 en 2011 a 11 sobre 82 en 2015) pero mantuvo estable su participación (13%), por demás muy baja.

En el caso de subsecretarias hubo un ínfimo incremento relativo, de 26% en 2011 a 27% en 2015 (41 sobre 158 a 53 sobre 197).
Congruente con la evidencia internacional, las carteras más feminizadas en el gabinete ministerial son aquellas que se vinculan en
forma directa con el bienestar social. Por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Social, donde los cargos políticos ocupados por mujeres representaban un 50% en 2011 y un 56% en 2015; el Ministerio de Relaciones Exteriores, con un 45% y 38% en cada caso; y el Ministerio de Salud, con 20 y 40% respectivamente.

Estos valores expresan que la conducción política del Poder Ejecutivo Nacional continúa siendo refractaria a la integración de la mujer, no guardando proporción con la representatividad demográfica del género ni con la tasa de graduación universitaria. El criterio de composición de la cúpula del gobierno no debiera pasar por el sexo de sus integrantes sino por su idoneidad e integridad.

(*) Director de Investigaciones de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP).