EL ABRAZO DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO: LOLÍN RIGONI

Mujeres que inspiran 17 de junio de 2016 Por
“Las personas viven mientras se las recuerde, mientras se honre su vida, su pensamiento, lo que fueron no solamente como hijos, sino como ciudadanos, como habitantes” Lolín Rigoni
25 de Mayo-1316
LOLÍN RIGONI

El 9 de Junio de una soleada tarde de otoño, la neuquina Casa de las Madres se viste para celebrar su noveno aniversario en Mascardi 55, lugar donde se unen recuerdos entramados en la memoria de quienes soñaban con un mundo mejor.

Las fotos desteñidas de los jóvenes que desaparecieron en los oscuros años de la dictadura sostenidas por una soga de nylon blanca y negra, enmarcan el frente de la casa de la familia Ragni, que supo ser despensa y hoy es un museo de la memoria.

Uno de los carteles, entrelaza palabras que no terminan de describir la fuerza de la lucha de estas enorme mujeres: “memoria, paciencia, integridad, fe, nunca más, nobleza, amor, perseverancia, fuerza, verdad, hermandad, tenacidad, voluntad, justicia, esperanza, heroínas.”

En la mesa, preparados para el convite, la cafetera alta de aluminio contiene el clásico chocolate acompañado de tortas fritas.

Ellas, las Madres, Inés Ragni y Lolín Rigoni, las cabezas canosas con sus pañuelos blancos bordados en azul y esas palabras que duelen al leerlas, “aparición con vida Desaparecidos”. Tan dignas en sus verdades cuando hablan de esta celebración que también es compromiso y es denuncia, cuando ellas recuerdan a tantas compañeras que les arrebataron la vida, pero no sólo la vida, sino también todo lo que la vida les podía dar. Tenían proyectos que no pudieron cumplir, tenían alegrías que compartir…y tampoco pudieron hacerlo.

“Querían gozar del amor y eso tampoco pudieron cumplirlo, ¿cómo se puede permitir eso?” preguntan las madres.

También dicen que levantar una bandera es muy fácil, lo difícil es sostenerla y eso sirve para todo, para la vida, para todo lo que uno quiera cumplir.

Dolores López Candam de Rigoni junto a Inés Rigo de Ragni son las madres, llevan varias vidas de marchar juntas, por sus hijos, por los hijos de todos.

El tercer jueves de cada mes marchan, y conocerlas es amarlas, es abrazarlas, porque son nuestras madres, las madres de todos.

Aprendí a amarlas en cada marcha, en cada acto, en cada una de las distintas actividades de Memoria, Verdad y Justicia que junto al equipo de Justicia y Derechos Humanos tuvimos el honor de Señalizar, y desgarrarnos el corazón al escuchar tantas historias.

Dolores es Lolín, así la conocemos, la madre de Roberto, Champa para los suyos, como lo llamaban por su cabeza llena de rulos. Debe estar cerca de los 80 años, pero su paso enérgico contradice al paso del tiempo. Sus ojos vivaces y su sonrisa enmarcada en los labios suavemente pintados de su cara surcada por las marcas de la vida. Y el pañuelo, símbolo de una lucha que sigue y sigue.

Encender el grabador y escucharla: “Para mí como madre, como amiga también de alguna de una de ellos, es recuerdo, es memoria, es compromiso más que nada,  es compromiso, porque eran jóvenes estaban luchando, estaban haciendo su profesión y otras estudiando….parecía que tenían el mundo por delante, la vida por delante, y estos genocidas que no tienen un adjetivo que les venga bien troncharon sus vidas. Entonces,  es un compromiso muy grande, para que nunca nos pase esto, nunca más, que tengamos el derecho de vivir y de hacer lo que queremos, por supuesto respetándonos.”

Esta madre expresa que: “Estar acá y verlos a todos ustedes y saber ver la semillita que tiramos ha  sembrado, ha crecido, nos llena de alegría y sabemos que esta marcha no va a tener fin. Porque quien no va seguir luchando por la vida, porque es la vida en definitiva pero con dignidad, donde podamos satisfacer nuestros gustos, nuestros deseos y también nuestras ambiciones. Eso que querían nuestros hijos, porque  yo conocí a muchos de ellos. No solo al mío, al nuestro, porque son de todos nuestros hijos. Donde podamos vivir con alegría y con libertad”.

“Cuando acá en Neuquén, y en otros lados dicen que son nuestras madres, a mí me llena de orgullo, porque sabes que nosotras tenemos muchas diferencias con las madres de capital, y esto es muy triste, muy doloroso, porque ellas transgredieron todos los principios de la Asociación y nosotras seguimos levantando esa bandera. Una Asociación que fue ejemplo en el mundo. Hemos viajado por todos lados, hasta en Asia HEMOS ESTADO, creo que el término desaparecidos lo creamos acá, en filipinas las madres se juntaron y aprendieron a unirse. También ellas empezaron a usarlo.” dice una de nuestras Madres de Plaza de Mayo.

Dolores pide por un nunca más, que ese nunca más sea una realidad, no sea un slogan, la unión en unidad, “pero eso va a costar mucho, porque nosotros nos juntamos nos unimos pero unidad después no tenemos, falta un paso…Unidad con unión, las ideologías separan, las ideologías partidarias separan, es una lástima porque vos olvidas los objetivos, no olvidemos los objetivos, yo estoy de acuerdo que cada uno tenga sus opiniones en libertad.”

Lolín en sus relatos expresa que: -“Yo no quiero entrar en dramatismos, porque jamás me gustó, porque cada dolor lo lleva cada uno de una manera, ¿viste? Pero eso de saber que vos comés y come, ¿come o no come?, ¿se baña o no se baña? Mi hijo era fanático de la lluvia, yo tenía una casa donde no tenía cloacas asi que moría pidiéndole que me cerrara la lluvia porque se llenaba el pozo. ¿Sabés que a mí me obsesionaba?, hasta el día de hoy estoy bajo la ducha y pienso si podrían bañarse, si comerían, si dormirían, y eso por años, de años. No, es para enloquecerse…no sabíamos si estaban presos, si eran…, si estaban escondidos. Porque, en realidad, yo por lo menos supe algo de él, yo pensé que estaba escondido, que en algún lado estaba preso, que se yo, esa esperanza de que esté con vida”

Entrevistar a Lolín es contener todo el tiempo el impulso de abrazarla muy, muy fuerte y al fundirnos en un abrazo interminable, susurrarle al oído que Champa, su hijo, el hijo de todos, vive en nuestra memoria...