Marie Curie

Mujeres que inspiran 12 de junio de 2016 Por
“Aunque es un lugar común decir que una catástrofe repentina puede transformar a un ser humano para siempre, no puede pasarse por alto la influencia decisiva de estos minutos en el carácter de mi madre, en su destino y en el de sus hijas. Marie Curie no pasó de ser una esposa joven y feliz a ser una viuda inconsolable. La metamorfosis fue menos sencilla y más grave. El tumulto interior que laceraba a Marie, el indescriptible horror de sus divagaciones, eran demasiado virulentos como para que se manifestaran en forma de quejas o de confidencias. Desde el momento en que tomó conciencia de las tres palabras “Pierre está muerto”, cayó para siempre sobre sus hombros una capa de soledad y de misterio. Ese día de abril, Madame Curie se convirtió no sólo en una viuda sino también en una mujer triste e irremediablemente solitaria”. Eve Curie
Marie Curie retrato
Marie Curie

La biografía dice que María Sklodowska €’Marie Curie€’ fue pionera en la ciencia de la radiactividad; es mejor conocida como la descubridora de los elementos radiactivos polonio y radio, y como el primer científico en ganar dos premios Nobel: Física y Química. Para sus colegas y el público en general, el radio fue la clave para un cambio fundamental en nuestra comprensión de la materia y la energía. Su trabajo no sólo influyó en el desarrollo de la ciencia fundamental, sino que también marcó el comienzo de una nueva era en la investigación y los tratamientos médicos.

Pero esa es la biografía que todos conocemos, la que muestra a la extraordinaria científica, pero en el Diario de Marie Curie, 28 hojas escritas después de la muerte de su compañero abren la ventana a su mundo, a la inmensidad de su dolor, sus palabras al volver del funeral “el ruido y las ceremonias que detestabas”:

“Puse la cabeza sobre el ataúd… Te hablé. Te dije que te amaba y que siempre te había amado con todo mi corazón… Me pareció que este frío contacto de la frente con el ataúd me transmitía algo, algo así como la tranquilidad y la intuición de que todavía, encontraría el coraje necesario para vivir. ¿Era una ilusión o una acumulación de energía que procedía de ti y que se condensó en el ataúd cerrado y que me transmitiste… como un acto de caridad?”

“Yo no les permití cubrirlo con el horrible paño negro. Lo cubrí con flores y me senté junto a él, llenaron la tumba y pusieron gavillas de flores. Todo ha terminado, Pierre está durmiendo su último sueño bajo la tierra, esto es el final de todo, todo, todo”.

Días después Marie escribió en su diario “abrazados el uno al otro, a veces tengo la absurda idea de que vas a volver. ¿No tuve ayer la absurda idea de que eras tú cuando oí cerrarse la puerta de la calle?”

En "La ridícula idea de no volver a verte" libro de la escritora Rosa Montero, el título captura esta frase y nos sumerge en su mundo, en su dolor hasta los huesos. En esa imagen literalmente desgarradora como conservar en su placard su ropa ensangrentada...

Es uno de mis libros de cabecera, me ayudó a transitar el duelo de una pérdida inmensa.