PERIODISMO FEMINISTA

LAS DESIGUALDADES EN TIEMPOS DE CUARENTENA

GÉNERO 01 de abril de 2020 Por Adriana Harguindeguy
La suspensión de clases y la cuarentena total fueron medidas excepcionales, pero fundamentales para evitar la propagación del COVID-19. Pero dentro de casa, el impacto es más fuerte en mujeres y niñas. 
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Tareas de cuidado en tiempos de cuarentena - ILUSTRACIÓN SATA MAZETTI The Guardian

 En Argentina, la primera medida para enfrentarse al Coronavirus fue la suspensión de clases, la cual se hizo efectiva a partir del lunes 16 de marzo. Pocos días más tarde, el jueves 19 se decretó la cuarentena total, que iniciaría a partir de esa medianoche. Así millones de ciudadanas y ciudadanos argentinas se confinaron en sus casas, con algunas excepciones y algunos rebeldes. Lo que es una medida necesaria, también tiene su lado negativo en el interior de muchos hogares donde la distribución de tareas en tiempos de cuarentena, sigue cayendo en manos de las mujeres. 

Durante los primero días de la cuarentena, se publicaron varios artículos alrededor del mundo que analizaron cómo afecta la pandemia a varones y mujeres. El 16 de marzo, la sección Entre Mujeres de Clarín publicó una nota en la cual sostuvieron: “Desde la imposición de los roles de género hay responsabilidades que son asignadas casi en exclusividad a las mujeres, por el simple hecho de serlo. Esto responde a la estructura patriarcal de la que (aún) no hemos logrado salir”. La nota agrega al final: “Por ejemplo, en 2014 el INDEC publicó la Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo, la cual concluyó que las mujeres destinan, en promedio, casi seis horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado (esto incluye tareas domésticas, cuidado de personas dependientes y apoyo escolar), contra las dos horas que los varones le dedican cada día.

El sitio MinutoUno también analizó el impacto de la cuarentena en las mujeres y las tareas de cuidado: “son las mujeres principalmente las que dejan de trabajar o reducen sus jornadas laborales para cuidar, postergan proyectos de formación individual para hacerse cargo de nenes, de quienes sufren una discapacidad o de los más viejos de la familia. La contracara es el aumento de la brecha salarial, mayores niveles de desempleo femenino y más dependencia económica de las mujeres. Según datos de la CEPAL, el 18,5% de las mujeres argentinas mayores de 15 años no cuenta con ingresos propios por sus responsabilidades como cuidadoras”[2].

ONU Mujeres advirtió sobre las desigualdades. En el informe titulado Covid-19 en América Latina y el Caribe: cómo incorporar a las mujeres y la igualdad de género en la gestión de la respuesta a la crisis[3] explicaron que  hay que “asegurar la dimensión de género en la respuesta requiere destinar recursos suficientes para responder a las necesidades de las mujeres y niñas. La respuesta debe considerar de manera diferenciada las necesidades y capacidades de mujeres, hombres, niñas y niños, y garantizar que todas las personas afectadas sean sean beneficiadas por la asistencia”. 

Esta situación no abarca solamente a Argentina, sino que es un mal global. El diario The Guardian publicó el 16 de marzo un análisis similar al que vienen haciendo los medios argentinos: “Estos titulares son especialmente malas noticias para las madres, que ya realizan 2.6 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que sus parejas heterosexuales, según un informe reciente de las Naciones Unidas. Y ante una pandemia, esta dinámica solo se exacerbará, ya que los ancianos, cuya atención también es asumida principalmente por las mujeres, necesitan más atención que nunca y los enfermos proliferan”[4].

En Chile, el medio El desconcierto publicó que “la necesidad de cerrar los colegios y jardines infantiles volvió a poner de relieve que las jornadas laborales en Chile no son compatibles con cuidar, educar y alimentar a las y los niños y adolescentes”[5]. La nota también agrega que “pese a que las mujeres han aumentado su inserción en el mercado laboral formal e informal en las últimas décadas, la carga del trabajo de cuidados no se ha redistribuido significativamente”. 

Violencia

Para una mujer, la casa puede ser uno de los sitios más peligrosos. El confinamiento puede ser necesario para aplanar la curva de crecimiento del coronavirus, pero puede llevar a mujeres y niñas a estar encerradas con sus agresores. Este se convirtió en uno de los puntos centrales para los colectivos feministas que advirtieron sobre la necesidad de reforzar los canales de atención a víctimas de violencia de género.

En una nota publicada por Clarín el 17 de marzo se consultó a varias expertas en la materia: “’Las situaciones de aislamiento social forzoso pueden derivar en un aumento de los casos de violencias por motivos de género. El mismo fenómeno se registra ante otras situaciones o períodos que implican un mayor tiempo de convivencia, como durante las vacaciones, que también redundan en un incremento de hechos de violencias por motivos de género’, dice a Clarín Josefina Kelly, al frente de la Secretaría de Políticas contra la Violencia del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidades.

Según las últimas estadísticas de la Corte Suprema el 75 % de las víctimas fueron asesinadas en sus viviendas, el 83% de las víctimas tenía un vínculo previo con el victimario. El sitio de noticias LatFem lanzó una campaña llamada Quedate en casa con derechos en la cual brindan información sobre los distintos lugares para pedir ayuda en todo el país. “Según datos del INDEC, en Argentina se registran al menos 6 casos por hora de violencia machista. Hay niñas, mujeres, lesbianas y trans que en este momento están aisladas con su agresor. Desde cualquier lugar del país, podés comunicarte por teléfono al 144, por mail a [email protected] y por WhatsApp a los números (+54) 1127716463 / (+54) 1127759047 / (+54) 1127759048. También podés bajar una App gratuita a tu celular. Todos canales habilitados por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad”, explicaron en la nota que acompaña las placas de la campaña. 

En un contexto donde otros derechos parecen estar relegados en la agenda mediática, es de vital importancia que los medios de comunicación brinden información útil para aquellas personas cuyos derechos pueden verse vulnerados. Además, tienen la responsabilidad de promover una cobertura periodística sobre la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 desde una perspectiva de género.  La dimensión de la crisis sanitaria y económica no debe ocultar las violencias hacia las mujeres e identidades feminizadas que ya era un problema de enorme magnitud antes del impacto de esta pandemia en nuestro país, y que podría profundizarse.

Fuente: Equipo Latinoamericano de Justicia y Género - ELA - http://www.ela.org.ar/a2/index.cfm?muestra&aplicacion=APP187&cnl=72&opc=32&codcontenido=4188&plcontampl=121] 

 
 

Adriana Harguindeguy

Periodista, Mediadora, Diplomada en ComPol+Género, Miembro de #MujeresLideresAmerica, RIPVG, #NoSinMujeres Feminista